- Odio a ese tío.
- ¿A quién?
- Al que te acaba de saludar.
- ¿K.? ¿Por qué? ¿Qué te ha hecho?
- Digamos que se está equivocando de gallinero.
Me mira con cara extrañada.
- ¿Gallinero?
- Sí. ¿Te acuerdas de la brasileña que curra con nosotros?
- Sí, la que te estuvo tirando los tejos en una cena y tú no te diste ni cuenta.
- No me tiró los tejos, sólo estaba siendo simpática.
- Te tiraba los tejos.
- ¡Ok, me tiraba los tejos! Soy lento de reflejos en esos casos e iba medio borracho, pero ese no es el tema.
- ¿Entonces qué?
- Pues que ese cabrón le ronda detrás.
- ¿Y qué?
- Pues que no sólo le ronda detrás a la brasileña. ¿Te acuerdas de la chica de inglés de la que te hable? ¿La Voz?
- ¿La que decías que según pronunciaba, mas que preguntarte por la hora parecía que te estaba prometiendo noches de lujuria y pasión?
- Esa.
- ¿Qué pasa con esa? ¿Le ha cambiado la voz o algo?
- No, gilipollas. Ese tío también va a inglés. ¡Y también le ronda a ella!
- Acabáramos, así que el problema es que odias a ese tío por el único motivo de tener el mismo gusto en cuanto a mujeres que tú. Te pasa con todo, siempre tienes que ir de 'exclusivito'.
- No me vengas con jodiendas.
- Sí, es como cuando dejabas de escuchar grupos porque los empezaba a conocer todo el mundo.
- Ese no es el problema.
- Sí es el problema.
- Ok, ¿y qué más?
- Tío, odias a todo el mundo que es como tú por el mero hecho de que eso demuestra que no eres tan extraño. Aunque, bueno, odias a casi todo el mundo.
- No odio a casi todo el mundo, hay una mayoría que me es indiferente.
- Le odias porque es como tú. No hay más. Es como yo lo veo.
- Ese tío no es como yo.
- ¿Diferencias?
- ¡Es un estirao! Le calé en cuanto abrió la boca, según habló, pensé: ese capullo ha estado en delegación.
- Sí, un par de años.
- Ves, nada que ver conmigo.
- Cierto, es diferente. Tú no eres un estirao... eres sólo un tirao.
- Oh, desbordas simpatía.
- No te lo tomes tan a la tremenda. Le odias. ¿Y qué? ¿Vas a matarle? ¿A cortarle las piernas? ¿Piensas arrancarle las pelotas y obligarle a comérselas? Si le cortas la polla no podría mancillar el honor de tu dama, piénsalo.
- ¿Debería?
- Mira, tal como yo lo veo, no deberías preocuparte. Conociendo lo borde que puedes llegar a parecer sin conocerte demasiado. Y conociendo lo simpático y majo que él puede llegar a aparentar ser... ¡Oh tío, no tienes nada que hacer ya con La Voz! Te la va a levantar. Olvídate de ella y busca otra cosa.
- ¿Sabes que te quiero y que te donaría mis órganos únicamente por momentos como este?
- Ya, te lo veo siempre en ese brillo tan especial que tienes en los ojillos.
- Cabrón.
- Take it easy.
Y pega un trago largo a su tercio de cerveza mientras me mira desgüevándonse por dentro.