AÑO TRAS AÑO
Le veo en el salón, con la lista de los números premiados sobre la mesa y un montón de décimos que se incrementa con cada número jugado que revisa. Rara vez hay algún décimo díscolo con el grupo. Y si lo hay, no es más que lo jugado.
- El año que viene ni uno -dice.
Y sus palabras suenan como los propósitos de año nuevo que se van con las hojas del calendario.
- El año que viene ni uno -dice.
Y sus palabras suenan como los propósitos de año nuevo que se van con las hojas del calendario.
